Deseo compartir con ustedes una serie de cuentos que vieron la luz en diversos formatos. Dos en revistas electrónicas: Barcelona Review (Cuentos al garete) y Letralia (Tres microcuentos), uno que ganó un concurso de cuentos infantiles en el 2006 (Premio Medio Pollito, El Acuario) y otro que fue publicado por la revista ANIDE en Nicaragua (El Zócalo Azul). Como andaban dispersos, agazapados entre una lectura a medias de algún distraído y una anónima mirada furtiva, decidí juntarles para que ya no se sintieran solos.
Péndulo
Encuentro
Fingiré ser modosa aunque el espíritu se me agite. Fingiré que cocino aunque odie picar los perejiles. Fingiré ser otra para anclarte conmigo.
Des-encuentro
Me moldeaste a tu antojo como si fuera arcilla. Me dijiste cómo ser y cómo estar. Me tatuaste tus deseos en mis pupilas y ahora me quieres dejar. Te aburres, lo sé, porque soy demasiado tuya.
Obsesión empalagosa
El hombre tiene los brazos cruzados y una expresión de ira contenida. Al interrogatorio policial responde con monosílabos. Firma una declaración antes de retirarse. Al desdibujarse su figura en la distancia, la policía le confía el caso a una colega. La ex novia del denunciante le acosa en su casa. Lee esta nota, le dice a la otra: Huelo tu perfume en la funda de la almohada, anhelando el abrazo que no llega. Poso mi cuerpo imaginando que antes estuvo el tuyo. La habitación me cuenta de tu vida en los detalles cotidianos. He querido escribirte antes pero prefería imaginarte llegando a casa al rayar el alba, sentado en la cama oliendo mi perfume mezclado con el tuyo y soñando con el día en que estemos juntos. Las policías suspiran almibaradas.
Panamá
Llegaron —habrá dicho el Capitán Don Juan Pérez de Guzmán secamente cuando le confirmaron lo que él ya sabía. Morgan y sus huestes habían atravesado la jungla hambrientos y cansados luego de tomarse el fuerte San Lorenzo hasta llegar a Panamá. Nunca pensaron los españoles que los ingleses podrían con el sol, la humedad, el fango, la falta de alimentos, lo sapos, los mosquitos, los caimanes, las fiebres y el río Chagres. Pero ahí estaban ya, haciendo suya la ciudad. Algunos dicen que fue Don Guzmán quien dio la orden de quemar la ciudad antes de partir; otros, que fue el mismo Morgan quien luego culpó a los españoles; y aun alguno sugiere que fue accidental, que las gentes, por no dejarles nada, se pusieron a quemar. Para mí que la ciudad misma, en un gesto de osadía pirofórica, halló la manera de pasar a la historia sin la riqueza de Babilonia, el ánimo combativo de Cartago, o el poderío de Roma.
Tú eres viernes
Tu no eres lunes ni martes, tampoco un miércoles o un jueves. Tu me gustas, eres un viernes que camina. Tú eres la alegría de ver al reloj marcar la hora de salida, el chapuzón en la pileta al llegar a casa, y el trago que disipa la bruma de una semana ya ida.
Revista Cataficcia Septiembre 2008. Haga click en el siguiente link
Publicado en la revista Cañasanta de enero de 2009
Me enteré de la otra por pura casualidad . La vida, en su gran sabiduría, nos había mantenido ocultas. Nos vimos cara a cara en la puerta de un local y las similitudes se nos desparramaron con tal evidencia que ninguna osó enunciar palabra. En ella habitan mis ojos marrones, pero, en vez de ser apagados como los míos, brillan con chispa, como si la vida cobrara mayor fuerza en ellos. Mi nariz puntiaguda que algunos tildan de bruja, en ella sólo puede ser calificada de aristocrática. Mi cabello negro se esponja emborrachado de estática, pero en ella se manifiesta azabache y soberbio con bucles que dan ganas de acariciarlos. ¿Cómo se explica que mis hombros estén caídos y los de ella erguidos? El mismo talle largo en mí se ve desgarbado y en ella, elegante. Nos hubiésemos mirado todo el día sino es porque alguien venía entrando y al vernos se ha asustado: ¿Y es que son gemelas? No, dije yo. La palabra salió de mi boca y rodó justo frente a mis pies. Ella, la otra, la recogió, se la metió a la boca y la regurgitó. No, dijo también. No nos hemos visto más. Yo sé que la vida nunca quiso que nos encontráramos, porque la vida además de sabia tendría que ser cruel. ¿Se puede ser sabio y cruel? Mostrarle a su tubo de ensayo, a su borrador, a su prototipo, el producto final, es algo que se le escapa a la vida misma.





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Septiembre 28, 2008 a 3:33 pm
luis pulido ritter
hola melanie,
me gustó encontrarte en Panamá y saber que tu vida comienza (o ha comenzado) una nueva fase. Me saludos al dichado de tu pareja y muchos saludos, luis
he visto tu comentario en la página web. Tienes toda la razón con esta clase de eventos, chao, luis