¿En realidad el arte nos hace mejores?

1 jun Scherezade de Magritte

Nadie duda que las artes en general han representado para la humanidad una vía de expresión emocional, un avistamiento de hechos futuros (el poeta/oráculo, el escritor futurista), la búsqueda de una belleza ideal, una exploración de las técnicas existentes y el hallazgo de una nueva técnica, una manera de hallar sentido a una vida conflictiva o sociedad sin sentido, una manera de sentir que sí existimos, una manera de rebelarse antes las normas de la sociedad de la época o de interpretar los gustos de esa sociedad…los caminos del arte son muchos y muchos llegan a ellos por diversas razones. Incluso se han desarrollado disciplinas de salud basadas en las artes para ayudar en la rehabilitación y desarrollo de habilidades en personas que tienen problemas de salud física o mental, padecen alguna condición crónica o han sido diagnosticadas con una discapacidad. Me refiero a la musicoterapia, terapia del arte, terapia de danza movimiento, dramaterapia y terapia a través de la escritura. Sin embargo, el arte no inmuniza a nadie de sufrir una enfermedad mental, ni pasar las crisis o dificultades de la vida que todos los seres humanos pasan. A eso debemos sumar el enorme y frágil ego del artista, que busca proteger a toda costa y que muchas veces le ciega, incapaz de entender que el mundo no gira en torno al artista y su arte, que el mundo es una perfecta imperfección donde cada quien lleva su vida y sus cargas de la mejor manera que puede y no empieza ni termina con el libro que publicaste, la pintura que terminaste o la canción que compusiste. Agradezcamos a aquellos que se salen de su rutina para visitar nuestras muestras de talento, performances, instalaciones, recitales, etc. Agradezcamos que nos dejen palabras de aliento en un muro digital o que nos paren en la calle para decirnos que algo que escribimos o tocamos les llegó al corazón. Pero no creamos, ni por un segundo, que eso nos hace superiores en alguna forma porque  cada quien en su hacer hace su arte, el arte de hallar sentido y amor a la cotidianidad, el arte de superar nuestras fragilidades y fallas humanas.

El trabajo invisible

10 abr http://fav.me/d5b6ig

Alguien ve tu foto en el periódico, o tocando en TV o en algún evento, te felicita y dice exaltado jo, estás pegao, estás en fama, oye que bien y así. No es que realmente seamos famosos pero el aparecer en un medio de comunicación causa un impacto en los que nos conocen. Al menos me sucede a mi cuando veo a alguien conocido, su foto en un artículo o en tele, me alegro, me entusiasmo por esa persona. Pero ese pequeño impacto está precedido por horas de lo que llamo “el trabajo invisible”. El cuento que se publicó en una revista fue un borrador que se revisó muchas veces hasta que te dices a ti mismo, hasta aquí, está es la última versión. La canción que parece que tocamos de memoria sin esfuerzo alguna vez no salía sin esfuerzo y fue mucho el esfuerzo de muchas prácticas. El hablar en público sin dudar significa pensar y ordenar ideas en la soledad de nuestra existencia diaria. Son esas horas invisibles de trabajo con una pieza musical, un escrito que va surgiendo, un proyecto que deseas realizar y todavía son puras ideas, son esas horas las que gozamos como artistas. O pienso que debemos disfrutar al máximo. Luego viene la foto, vale, que el ego también merece lo suyo, pero ese trabajo invisible es visiblemente esencial.

Les dejo con esta entrevista literaria:

http://mareditor.blogspot.com/2015/03/entrevista-melanie-taylor-herrera-por.html

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