The Beguiled (2017): el liquid paper aún existe

Muchas gracias a The Beguiled (2017), pero no por lo que piensan…

Melanie Taylor Herrera

 

Una de las cosas buenas de tener tiempo libre es poder ver películas. Así que divagando por los canales de cable decidí ver una película titulada “The Beguiled” (2017) dirigida por Sofia Coppola, de la cual ya había visto “Perdidos en Tokio” y quedé con un buen recuerdo. Antes de adentrarme en esta crítica de cine y comentarios de otros tipos, debo decir que pienso que Sofia Coppola es una buena directora, sabe su oficio y lo digo porque para mi lo mejor que un director de cine puede tener es estampar en sus películas un estilo peculiar que lo anuncia, que únicamente puede asociarse con su nombre y además impone, sí, impone, ese estilo a sus actores y actrices, inclusive si eso impide a ese actor o actriz usar todo su rango expresivo. Bien, después de terminar  la película, que en término de fotografía me encantó, la atmósfera visual creada era excelente, sentía que algo faltaba, un vacío, un ruido que no se oyó, algo que no terminaba de seducirme, me almuerzo que esto era una segunda versión cinematográfica. Que Sofía había hecho su propia versión de una película ya realizada en 1971, que en español se conoce como el Seductor y cuyo protagonista era Clint Eastwood. Bien, me pongo a la tarea de ver la original, y quedé encantada porque ahora sí todas las emociones y todos los personajes estaban presentes, se entendían las reacciones y las motivaciones internas de los personajes. Sofía Coppola había hecho una joya de película tan limpia, pero tan limpia que resultó una café sin cafeína, una cerveza sin alcohol, un helado sin azúcar.

 

El libro original

 

Ambas películas están basadas en un libro de Thomas Cullinan de 1966. Ambientada en la Guerra Civil estadounidense, la trama es sobre una soldado del Norte, un yanqui, que es rescatado por una niña que pertenece a un internado de señoritas del Sur. El hombre, de manera hábil, intenta seducir a varias de las mujeres, buscando con esto salvaguardarse o escaparse, no sabemos, pero de seguro asegurar su sobrevivencia y gozar en el proceso. Las mujeres también lo hayan guapo y cada quien a su manera flirtea e intenta seducir. Sin embargo, en el libro la acción está centrada en las mujeres y sus pensamientos. No lo he leído pero las reseñas en línea señalan que tiene 300 y tantas páginas y poca acción, pues hay mucho de los pensamientos y vida interna de las mujeres quienes son las que describen cómo es John McBurney, el encantador y mentiroso soldado.
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Los personajes

 

Aquí inicia el dilema de Sofía Coppola. Muchos han tratado de defenderla en sus “reviews” pero por Dios, si el libro y la película están ambientados en el Sur durante la Guerra Civil cómo, explíquenme, como a la señora Coppola se le ocurre borrar, sí, desaparecer al personaje de  Hallie, la mujer negra esclavizada. Hallie, es un personaje que en la primera película es muy bien interpretado por Mae Mercer y que nos permite entender mucho de lo que ocurre psicológicamente en el internado y también el verdadero carácter de McBurney quien también intenta sus encantos con Hallie, pero ésta desde un principio dimensiona qué tipo de persona es y no duda en decir lo que piensa claramente a él y también a las chicas, o a la directora Martha, de ser necesario. Según los entendidos este personaje es estereotipado y mejor lo dejaron fuera. Vaya, a mi todos los personajes me parecen estereotipados y no pertenecen a esta época.  Ah, pero la que hay que dejar fuera es la única personaje negra. Me imagino que era imposible trabajar en ese personaje. Es que para justificar lo injustificable, busquen a los críticos de cine. Según estos mismos entendidos, Sofia Coppola cambió el enfoque del hombre hacia las mujeres. Una acción feminista radical. Uhmmm. Ohhhh.

En la primera película de 1971, dirigida por Don Siegel, los personajes muestran un más amplio rango de expresión por lo que cuando se llega al clímax, cuando se le amputa probablemente de forma innecesaria la pierna a McBurney,  se entiende bien qué cartas jugó cada quien esta partida. Don Siegel no esconde la guerra, la muestra claramente desde que inicia la película lo cual contrasta con la atmósfera fantasmagórica y aislada del internado donde McBurney cree haber hallado refugio pero pronto se dará cuenta que está sumergido en otro tipo de guerra de donde no saldrá vivo. La versión de 1971 nos da flashbacks al pasado de los personajes, a sus pensamientos íntimos, por lo que el final es entendible.

 

En la versión de Coppola, los personajes parecen vivir en un frigorífico, en particular, Nicole Kidman, es buenísima en esto, pues la he visto en ese mismo tono de actuación antes, no denota nada de lo que realmente siente. Y están todos tan restringidos, incluso Colin Farrell, que la verdad yo no entendía para que le amputaban la pierna si nadie parecía sentir nada. La única escena que me pareció emocionante fue la de Colin Farrell cuando enloquece y las amenaza. Ahí está Farrell espléndido, aún más que Eastwood quien aún molesto parece muy cool. Farrell descontrolado está en su elemento. Lástima que la frialdad del filme lo limita tanto. Farrell flirteando y seduciendo debe ser un encanto, pero no, ni eso se usó en el filme. 

 

Tanto en la versión de 1971 como en la 2017, el personaje de Edwina no es completamente explorado. Es presentado como una mujer blanca cuando en la novela es una mujer biracial que busca ocultar ese hecho. De seguro le daría más densidad al personaje y a sus reacciones, pero en fin si borraron a la esclava como esperar a que  construyese un personaje con conflictos internos y biracial.

 

Lo que no está en el film de Coppola

 

Así que Sofia Coppola hace un hermoso film, sí es hermoso estéticamente hablando, dónde están en plena Guerra Civil y no hay personajes negros, no sabemos las motivaciones de los personajes (parte importante del libro y de la primera película), las mujeres no muestran abiertamente su deseo por McBurney (lo que sí se ve en la película de Siegel) y las mentiras de McBurney no son abiertamente cuestionadas en la narrativa. Añade una historia sin sentido para explicar el acento de Farrell (recién llegado de Dublin le pagaron para suplantar a alguien). ¿En serio?

 

Muchas gracias, Sofia

 

Sin tu película no me hubiese enterado de la primera película de 1971, no hubiese visto una de las primeras actuaciones protagonistas de Eastwood, no me hubiese enterado de Mae Mercier, su increíble carrera y original voz de contralto. Así que si algo tengo que agradecer a una estética tan bella y blanca es hacer suficiente ruido para  descubrir más del tema. Para los que quieran escuchar a Mercer les dejo este link de Youtube y pueden buscar más información de ella en Internet.

 

https://www.youtube.com/watch?v=Q9m12Wn67uI

Pensamientos finales

 

Algunos lectores y cinéfilos insisten en analizar el libro original con teorías feministas y de la esfera de lo políticamente correcto. Cada momento histórico tiene sus costumbres, conductas, etc y pretender que algo que pasó el siglo pasado o dos siglos atrás fuese realizado con las motivaciones y creencias actuales es tener un pensamiento mágico. Noto cada vez más películas de época donde los personajes actúan bajo premisas que simplemente no existían en ese tiempo. Bueno, allá ellos inventando un pasado alternativo que nunca existió.  Me gusta el filme de 1971 tal cual y dudo que lea la novela original, para ser honesta con ustedes.

 

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Buenas noticias

Uno de mis cuentos aparece en la revista de traducción literaria Words without Borders. Danza con la muerte es el título del cuento y agradezco a Cristina Westhoff-Vega por hacer posible está labor de amor y difusión literaria. Aparecen cuentos también de Carlos Wynter y Cheri Lewis. Pueden ver en línea en: Words without borders

Journey to Panama: Pamela Carmell and Christina Vega-Westhoff on the Panamanian Short Story