El trabajo invisible

10 abr http://fav.me/d5b6ig

Alguien ve tu foto en el periódico, o tocando en TV o en algún evento, te felicita y dice exaltado jo, estás pegao, estás en fama, oye que bien y así. No es que realmente seamos famosos pero el aparecer en un medio de comunicación causa un impacto en los que nos conocen. Al menos me sucede a mi cuando veo a alguien conocido, su foto en un artículo o en tele, me alegro, me entusiasmo por esa persona. Pero ese pequeño impacto está precedido por horas de lo que llamo “el trabajo invisible”. El cuento que se publicó en una revista fue un borrador que se revisó muchas veces hasta que te dices a ti mismo, hasta aquí, está es la última versión. La canción que parece que tocamos de memoria sin esfuerzo alguna vez no salía sin esfuerzo y fue mucho el esfuerzo de muchas prácticas. El hablar en público sin dudar significa pensar y ordenar ideas en la soledad de nuestra existencia diaria. Son esas horas invisibles de trabajo con una pieza musical, un escrito que va surgiendo, un proyecto que deseas realizar y todavía son puras ideas, son esas horas las que gozamos como artistas. O pienso que debemos disfrutar al máximo. Luego viene la foto, vale, que el ego también merece lo suyo, pero ese trabajo invisible es visiblemente esencial.

Les dejo con esta entrevista literaria:

http://mareditor.blogspot.com/2015/03/entrevista-melanie-taylor-herrera-por.html

Mi vida en papeles

26 feb

Recientemente me puse a escribir un cuento para la Revista Eñe inspirada en el tema que ellos me sugirieron: los libros, el amor por los libros, bibliotecas.  Me salió una historia de amor. Aunque  muchos de mis cuentos anteriores tenían un sabor agridulce, unas ironías, espinas o finales tristes que sorprendían a aquellos que me veían como una dulce maestra de música, de un tiempo para acá confieso que todo aquello se ha ido por el desagüe. Creo que la culpa es de las noticias. O los escándalos mediáticos sobre políticos. O artículos en línea que explican porqué es atractivo para ciertas jóvenes unirse a ISIS. O tweets de personas que dicen que los panameños somos unos negros africanos ignorantes, uno verdaderos monos que los franceses dejaron varados en estas tierras. Qué se yo. Si ya la vida está tan hardcore, tan imposible, para qué aportar más oscuridad, más sinsabores, más hiel, más dolor, más decepción, más odio. Escribiré cuentos donde siempre habrá un personaje negro que es humano. No un estereotipo al que el escritor o su alter ego, su protagonista, se refiere únicamente por su color de piel. Escribiré cuentos sobre princesitas negras porque no existen. Me parece interesante que ciertamente en un país como este, donde hay escritores afrodescendientes, algunos de estos escogen no describir físicamente a sus personajes, como si viviesen en una burbuja incolora. Yo no puedo escribir ni quiero escribir como algo que no soy. Yo no se si lo que escribo quede en la literatura universal, lo que sea que se considere universal. Yo solo sé que si encuentran mis escritos sabrán cómo era la persona que los escribió, el mundo en que vivió, las personas que vio, y en ese mundo había mucho, mucho color. Y a pesar de todos los sinsabores, también amor.

Pardon my fro

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