El 25 de octubre de 2010: el día más largo del mundo


Bueno, puede ser que el 25 de octubre no sea el día más largo del mundo para la mayoría del planeta, pero definitivamente lo fue para mí. Empezó a las 4:45 con el sonido de campanas galácticas que tiene mi blackberry. Abrí los ojos y los cerré otra vez. Un momentito, me dije. Me levanté y ya eran las 6. Mi hija, de pie en su cuna, esperaba mis acciones cotidianas, cambiarle el pañal, darle mamadera. También debía arreglar su maleta para que su padre la llevara a donde mi madre. Les dije adiós a las 6:45. Ya iba tarde para mi trabajo. Debo cruzar el puente todos los días para ir al colegio donde soy maestra. Cruzar el puente me resulta agradable pues el sol y la neblina, los árboles, me dan la sensación de ir de paseo. Claro que no iba de paseo pues la realidad me dio una bofetada al llegar al colegio, abrir mi correo electrónico y encontrarme una carta hiriente por parte de una madre que interpretó mis deseos de ayudar como una afrenta. Una cree que hace un bien y las personas lo toman a mal. Y mi mal es ser artista, creer en la música, en la literatura, en que no sólo las cosas que dan dinero se deben hacer bien, sí, seré una ilusa, una tonta, pero creo que preocuparse por el sonido de una canción es algo tan válido como preocuparse de invertir en la bolsa. A las 2 de la tarde me dirigí al Teatro Nacional donde tuve una sesión de terapia sonora oyendo a los intérpretes del Concurso Internacional de Piano y fue tan maravilloso que casi se me olvida la carta esa fea que llegó a mi buzón. En particular la interpretación del ruso y de la japonesa me llegaron al corazón. Todas sus horas de práctica, todo el corazón que ponen en su interpretación…no, no estoy loca, hay otros a los que les importan las artes. Luego de descansar en ese remanso sonoro, de saludar a los amigos músicos y también a los amigos amantes de la música me fui con el alma ligera a donde mi madre. A comer algo y ver un rato a mi hija la cual ya dormía. Entonces a las 7:30 me fui a la Biblioteca Nacional a escuchar quienes eran los ganadores del concurso Ricardo Miró. Lo admito. Había mandado una obra y crucé los dedos. Ok, no gané. Los ganadores fueron en ensayo Patricia Pizurno, en cuento el Dr. Germán Velásquez, en teatro un chico Dolega y en novela el colonense Dobrás. Como no podía faltar el momento de suspenso, el ganador de poesía fue descalificado por no tener bien la plica. Esta falta de organización de este o esta concursante, ese olvido, ese momento de …vasón le costaron 15, 000 dólares. Sí, han leído correctamente. La o el que escribió Música para fieras no se ganó 15,000 dólares por andar en limbolandia. Entonces, como la suerte es como es, resultó ganador el poeta Moisés Pascual, ampliamente reconocido por su obra y trayectoria. Nos tomamos unos vinos, charlamos con el jurado y los amigos, hasta otro año. Entonces me dirigí a casa y me encontré en un tranque de padre y señor nuestro, porque se cayó un árbol o sabrá dios qué en el puente de las Américas y todo el mundo tenía que tomar por el Centenario. Y es así que se termina un día interminable, largo, bonito y complicado. Lo único que le pido al de allá arriba es que no lleguen más cartas feas, pero insisto en esto de ser artista, que nadie me quita esas ganas.

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Un comentario en “El 25 de octubre de 2010: el día más largo del mundo

  1. ¡Dios tiene preparado un premio para ti!
    ¡Es cuestión de tiempo para que ganes el Miró!

    Te felicito,
    Juan R. Herrera.
    8-769-157
    31 años.

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